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A 208 años de la AMV, la Patria el ideal más sublime

Escrito el 05/09/2018
Prensa MADDT


Cuando la Academia Militar de Venezuela arriba recién a los 208 años de creada, para quienes seguimos la carrera profesional y el compromiso de lucha de Miguel Rodríguez Torres, resulta inevitable recordar lo que representa esta Alma Mater para este oficial de la FANB, que fue su director por dos años y está preso desde el 13 de marzo de 2018, aun sin pruebas del delito que se le imputa.

Fue el 10 de agosto de 1980, a los 16 años de edad, cuando Miguel Eduardo Rodríguez Torres ingresó a la Academia Militar de Venezuela; Allí inició una carrera militar que según sus expedientes fue exitosa y disciplinada, alcanzando a graduarse en el noveno lugar entre 109 integrantes de la promoción Juan Gómez Mireles.

Rodríguez Torres ha sentido un especial respeto por el instituto de formación de oficiales más antiguo de América y en reiteradas ocasiones, durante entrevistas de orden personal confesó su amor, sobre cualquier otra cosa de esa carrera, a la Academia Militar donde se formó como oficial, agregando además que siendo director de esa institución vivió uno de los periodos más felices de su vida personal y profesional.

Además de esos dos años (2007-2009), dedicados a dirigir la institución, Miguel Rodríguez Torres celebró, en febrero del 2015 regresar a los pasillos de la Academia, ésta vez, para enseñar en las aulas, al respecto expresó en su cuenta en twitter:

“Hoy retomo nuevamente mis labores como instructor en mi Alma Máter. Doy gracias a Dios y a la Academia Militar del Ejército Bolivariano por permitirme estar nuevamente en las aulas”

“Educar, educar y educar! Esa es la garantía de futuro de nuestra Patria para alcanzar una sociedad más digna”, señaló Rodríguez Torres en otro mensaje.

La emoción no duró mucho pues al paso de unos días ya el mayor general comenzó a sentir ciertas acciones de persecución cuando en algunas de las clases se asignaba a un supervisor para monitorear lo que el profesor Rodríguez Torres decía a sus alumnos, y peor aún, hasta se llegó a interrogar a algunos de los cadetes para conocer qué tipo de mensajes impartía en sus clases.  

El Mayor General pudo haberse quedado en la Academia de sus amores, sorteando a quienes supervisaban sus clases y pidiéndole a los cadetes que no temieran a los interrogatorios, sin embargo, comprendió que la persecución no era contra su persona, no se trataba sólo de una revancha política de enemigos internos, que siempre existieron, la persecución era a valores como la libertad y la democracia, incomodaba aquella defensa irrestricta de la Constitución y la República que Rodríguez Torres siempre profesó. Fue entonces cuando se despidió a la Academia Militar y comenzó a construir una alternativa política.

Hoy Rodríguez Torres es un preso de conciencia, faltan pocos días para que cumpla seis meses privado de libertad, sabemos que en esos largos ratos de silencio que vive a diario mantiene firme su compromiso con el Código de Honor Militar, y especialmente con sus tres primeros artículos:

  1. Soy un cadete militar venezolano y pertenezco al instituto más antiguo de la fuerza armada; privilegio que me obliga a convertirme en exponente de las virtudes militares y ciudadanas que han permitido el nacimiento y consolidación de la nacionalidad.
  2. Declaro que es mi patria el ideal más sublime de mi vida; a su defensa y desarrollo me consagro integralmente.
  3. Admito sin vacilaciones ni reservas, que la subordinación a la constitución, a las leyes y reglamentos nacionales y militares, es un principio inviolable en mi existencia.                             #EstamosContigoMiguel #LibertadARodríguezTorres