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Vendrán tiempos mejores... A cinco meses de la detención de Rodríguez Torres

Escrito el 13/08/2018
Prensa MADDT


Hoy Miguel Rodríguez Torres cumple cinco meses de haber sido detenido sin orden de captura, sin cargos definidos, pero con la presunción de sus captores de que representaba un peligro para el Gobierno. Y Sí, ciertamente puede representar un peligro un oficial probo, que ocupó cargos de inteligencia durante 15 años y conoce muy bien los intríngulis de las prácticas del poder en Venezuela.


Quienes lo acompañamos desde afuera, siendo testigos de cómo se va descomponiendo el país con el transcurrir de los días, nos preguntamos ¿Qué gana el gobierno con la detención de Miguel? ¿Qué ganan con la detención de tantos militares y tantos civiles? Creemos que el gobierno no sólo quiere encerrar a todos sus enemigos políticos porque no soporta el debate justo y se rehúsa a respetar la ley, sino que además quiere enviar un mensaje a todos los que nos quedamos fuera, cualquiera sea el método de lucha, cualquiera sea el camino que se escoja, el destino resultará siendo el mismo: un calabozo. 


Encarcelar a ciudadanos por razones políticas no es algo exclusivo de Venezuela, nuestra historia contemporánea está repleta de ejemplos, algunos los encontramos en EEUU, Sudáfrica, Cuba, Rusia… Lo que sí es exclusivo de Venezuela, es que además de incrementar la detención de ciudadanos por razones políticas, la política económica y social del gobierno se va consolidando en un absoluto fracaso que reprime, y de alguna forma también encarcela y condena, a todos los ciudadanos venezolanos, especialmente a los pobres, esos pobres que Chávez prometió sacar de la calle, y que Maduro ha devuelto, con el agravante de que ni siquiera lo reconoce, así como no reconoce que vivimos la crisis económica más aguda de la historia republicana de Venezuela.


Quienes gobiernan Venezuela se hacen llamar “hijos de Chávez” deberían seguir el ejemplo que su padre político les dio el 4 de febrero de 1992 cuando, en medio de un fracaso, los exhortó a deponer las armas.  Hoy imploramos por el despertar del honor y la grandeza que corresponden a las más excelsas batallas.

Imploramos que depongan sus armas de represión y cautiverio; sus objetivos no fueron cumplidos, y sabemos que es imposible que los cumplan. Retírense con la dignidad y valentía que nos enseñó Chávez aquel 4 de febrero, porque como él mismo afirmó aquella noche: “Vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse  definitivamente hacia un destino mejor”


Libertad a Rodríguez Torres. Libertad a todos los presos políticos de Venezuela.