Pan nuestro de todos los días

Pan nuestro de todos los días

Escrito el 24/02/2018
Desafio De Todos


Decía Andrés Eloy, “Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala, todo llanto nos crispa, venga de donde venga. Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera.”

Sin temor a equivocarme, pero, quisiera equivocarme, puedo afirmar que hoy día todas las familias venezolanas se encuentran haciendo heroicos esfuerzos para llevar el pan a la mesa. El desespero de los más desfavorecidos los conlleva a ceder su plato para que los más pequeños coman, tomar lo que se consiga en la basura o preparar alimentos descompuestos en medio de una penosa necesidad.
En Venezuela todos los días, en silencio, están muriendo niños y adultos a causa del hambre y la mal nutrición. Desde el año 2012 los organismos oficiales dejaron de publicar estadísticas. Doctores y demás, son amenazados en los hospitales para que no reporten, para que no hablen.
Las escasas cifras que se conocen provienen de organizaciones no gubernamentales y son pocos los casos que logran hacerse visibles en los medios de comunicación, los cuales están controlados por el Gobierno y sus colaboradores.
Un nuevo drama llegó para rompernos el corazón, sí, pero también para impulsar nuestro espíritu de lucha. El 14 de febrero seis niños y un adulto fallecen a consecuencia del consumo de yuca amarga; el mayor de los niños tenía seis años, el menor tenía dos. Se encontraban justo en una de las etapas más fantásticas de la infancia, ese período en que los seres humanos descubrimos y nos adaptamos al mundo que nos rodea.
Ayer murió Nicol Valentina de 3 años por la misma causa. Nicol podía ser mi sobrina o mi ahijada, podía ser la hija de usted que me lee o la nieta del Presidente, es doloroso escribir sobre esto, pero ser su voz y levantarme en denuncia es el único consuelo inmediato que consigo.
Todas las muertes duelen, pero la muerte de un niño duele el doble, simplemente deja una profunda herida no sólo en el seno familiar, también deja un vacío social porque la sociedad pierde un integrante que pudo ser científico, médico, profesor, policía, militar o panadero, en fin, cuando muere un niño por falta de alimentos muere con él una parte de la esperanza colectiva de que tendremos un futuro mejor.
Escribo con indignación y dolor, porque es que no son los primeros niños que mueren dramáticamente en la Venezuela de Nicolás Maduro, a veces me pregunto si la primera Combatiente, las ministras y demás integrantes del gabinete, apelando a su condición de mujer y algunas de madre, pueden dormir tranquilas ante esta situación.
Cuando los veo bailando frente a las cámaras, con sus caras risueñas y con un estado físico que evidencia que los alimentos no les faltan, entonces entiendo y reafirmo que mientras el Presidente Nicolás Maduro siga Gobernando no hay salida, porque de haber querido ocuparse ya hubiera dado señales.
El pan nuestro de todos los días se hace cada vez más inaccesible en un país con una hiperinflación proyectada en 13.000% para este año. El número de niños pidiendo en la calle o comiendo de la basura cada día es mayor. ¡Mis niños!, ¡ay mis niños!, perdiendo la infancia entre una esquina y otra, quedando a merced de una suerte de futuro incierto y tenebroso que este Gobierno les ha impuesto vivir.
Yo que vengo de las filas del chavismo me pregunto: ¿Dónde está la esperanza que ofreció Chávez?, ¿Cómo llamar a un Gobierno que devuelve a la calle a quienes con tanto esfuerzo a través de la Misión Negra Hipólita, por ejemplo, logramos llevar a albergues seguros?.
Las condiciones electorales justas y legales que hemos solicitado para poder ir a una elección presidencial en buena lid, no se circunscriben sólo a lo técnico, son también condiciones sociales las que exigimos, porque cuando se le pide al pueblo angustiado que padece hambre, que vote para poder solucionarle su problema o se le manipula con una caja de comida, ya no se puede hablar de elecciones limpias, a eso se le llama chantaje.
Sr. Presidente, usted y su equipo de Gobierno han olvidado algo: Al pueblo de Bolívar no se le puede chantajear, no sin pagar un alto costo político e histórico.
En el Frente de Mujeres del Movimiento Amplio nos preguntamos ¿Quién va a responder por todas estas muertes?.
Las soluciones tienen que ser ahora, ¡tienen que ser YA!, no podemos dejar que más inocentes sigan muriendo. Sr. Presidente, si todavía le queda un ápice de conciencia suspenda las elecciones del 22/04 y convoque a un Gran Acuerdo Nacional para abrir las compuertas de la verdadera democracia, lo cual incluye en primer lugar elecciones apegadas a las garantías constitucionales y de ley, aléjese de la trampa, o por qué no, renuncie, eso sería una salida histórica y decorosa para permitir que el pan nuestro de cada día llegue nuevamente a la mesa de los venezolanos.

Indira Urbaneja

Coordinadora Nacional del Movimiento de Mujeres en Desafío