Venezuela Rodriguez Torres

Eficiciencia energética: Un desafío ambiental

Escrito el 20/02/2018
Desafio De Todos


La dimensión ambiental debería estar presente en cada decisión y en cada política presentada y desarrollada por un gobierno que active un verdadero Plan de Salvación Nacional. El modelo de desarrollo aplicado por la mayoría de los países desarrollados del mundo, se ha convertido en una amenaza para la supervivencia de la raza humana que lo inventó, es por esa razón que el objetivo debe sustentarse en la EFICIENCIA ENERGÉTICA en consonancia con la cantidad de energía requerida para producir una unidad de renta nacional.

Para lograrlo debemos sumarnos a la propuesta del pacto mundial sobre cambio climático suscrito en La Declaración de París (2015) para atender el grave problema ambiental con el objetivo de “descarboxinar” el medio ambiente.

Para ello hay que profundizar en:

  • Reducción de las emisiones de dióxido de carbono.
  • Reforestación intensiva de nuestras principales ciudades, acompañada de una aplicación rigurosa de normas para nuevas construcciones.
  • Promoción de los movimientos ecologistas para que sumen en la aplicación de una verdadera contraloría Social/Ambiental.
  • Protección estricta de las principales cuencas hidrográficas de Venezuela.

El bienestar futuro de la humanidad está comprometido por la grave afectación que causamos sobre el medio ambiente. Para ilustrar el tema, cito al economista Jeffrey Sachs: “Si ponemos en relación el producto mundial bruto por persona, actualmente en 12.000 dólares per cápita, con la población global de 7.200 millones de personas, obtenemos que la producción mundial es al menos 100 veces superior a la existente al inicio de la Revolución Industrial. Eso significa que la población mundial se ha multiplicado por 240 (incluso por mil en algunos aspectos particulares de la actividad económica), lo que ha tenido toda clase de impactos negativos sobre el planeta. La actividad económica a gran escala está alterando el clima de la tierra, el ciclo del agua y del hidrógeno, e incluso la composición química de los océanos. La humanidad ocupa actualmente tal superficie que está literalmente echando a las demás especies del planeta, lo que significa llevarlas a su extinción”.

Importantes grupos científicos del mundo actual han definido a nuestra era como: Antropoceno, dadas las graves alteraciones que sufre la tierra en sus sistemas físico, químico y biológico.

El desarrollo sostenible es un principio normativo, y se inscribe en los objetivos que para tal fin establecen las Naciones Unidas, y por esa razón el desarrollo sostenible se debe asumir como el desarrollo de los modos de producción que en cada una de sus fases garantice resguardar la capacidad de resiliencia de la naturaleza

Es necesario aplicar los criterios de la modernización ecológica, entendiendo las contradicciones y tensiones existentes entre la necesidad de crecimiento económico, comprendiendo que es preferible prevenir riesgos y daños que tener que restaurar.

Para el logro de una eficiente aplicación de las políticas ecológicas un plan de salvación nacional debe crear métodos democráticos AMPLIOS, en la revisión y formulación de políticas públicas en el tema, activando para ello equipos asesores integrados por representantes del gobierno, políticos de todas las tendencias, empresas, grupos ecologistas, científicos y empresarios.

La visión preventiva y una política amplia y científica del manejo del riesgo, permitirá minimizar los efectos de la naturaleza en el ser humano y de éstos en la naturaleza.

En Venezuela se registran varios casos que requieren de atención inmediata en  la dimensión ambiental:

El Arco Minero: Este proyecto que destruye un tercio de nuestro territorio, debe ser revisado y detenido para una radical redimensión del mismo.

El Lago de Valencia: Puede convertirse en una gran oportunidad para desarrollar un sistema de riego que potencie la producción agropecuaria del eje Aragua-Carabobo-Guárico

Existen otros casos emblemáticos que requieren atención esmerada del Estado venezolano como el caso Guanoco y el Lago de Maracaibo.

Sobre la disposición final de desechos, Venezuela debe regirse por los métodos y estándares más altos conocidos en el mundo, poniendo atención especial en los desechos con índices muy elevados en su capacidad contaminante, protección de nacientes de agua y desarrollo de un plan nacional de atención a las aguas servidas.

Salvar a Venezuela también desde la dimensión ambiental es un Desafío de todos.