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A UNA SEMANA… HABLEMOS DE SACUDÓN ESPIRITUAL.

Escrito el 23/01/2018
Desafio De Todos


A una semana de un hecho vergonzoso en la historia de Venezuela, la más importante reflexión que hago trasciende lo meramente político.

Una vez más queda claro que la dimensión de la crisis que más necesita de nuestra atención urgente es LA ESPIRITUAL. Somos millones los venezolanos que invocamos a nuestro creador, a Dios, para que éste desafío que nos proponemos, sea fruto de su voluntad e inspire a toda la nación a la búsqueda conjunta y fraternal, de la salida más sabia y justa a la cada vez más difícil e intolerante situación que confrontamos.

Ha sido una semana de gran intensidad noticiosa y muchos sentimientos encontrados, que van desde el profundo dolor hasta la indolencia. Esto deja muy claro que requerimos un Sacudón Espiritual como desafío renovador. Venezuela está sumida desde hace mucho en dos sentimientos que impiden en buena medida iniciar el tránsito hacia la recuperación: El Miedo y El Resentimiento. El primero afecta la conducta humana y en muchos casos inhibe la capacidad de reacción frente las amenazas y limita la posibilidad de pensar y planificar para avanzar en medio de las dificultades, y es utilizado poderosamente por el actual gobierno como garantía de ´lealtad´ electoral y de movilización de los más necesitados. El resentimiento inducido por su parte se nos presenta como veneno que corroe el cuerpo social venezolano y fractura el pacto social, lanzándonos a confrontaciones cada vez más violentas entre seres humanos que nacimos en una misma tierra y que en general aspiramos la prosperidad, la seguridad, LA JUSTICIA, el orden y la paz.

Para poder avanzar hacia la recuperación, y aunque cada vez lo veamos más difícil, es importante la RECONCILIACIÓN NACIONAL, es por esa razón que desde el Movimiento Amplio Desafío De Todos (MADDT) nos hemos propuesto integrar a todos quienes deseen y asuman como objetivo espiritual y político superior la Reconciliación Nacional. Solo alcanzado este objetivo habremos logrado el ambiente necesario para la reactivación de un proceso de madurez política que rompa con los criterios guerreristas que hoy mueven los hilos de la política nacional.

La Reconciliación Nacional no se podrá decretar, ni se limitará a simples actos oficiales de propaganda que afecten superficialmente el fenómeno. Este objetivo debe integrar a todas las iglesias, sinagogas y mezquitas que hacen vida en Venezuela, las instituciones educativas, las organizaciones políticas, los colectivos sociales y los medios de comunicación social. El liderazgo político nacional, regional, municipal y parroquial, deberá asumir el compromiso de rectificación en el discurso, de comprender el valor del verbo y la influencia que ejerce sobre el ciudadano y del poder modelador del ejemplo. Promover los valores espirituales en nuestra diversidad religiosa y ético morales, basados en las sagradas escrituras, las enseñanzas judeo-cristianas o las enseñanzas islámicas, abonará la construcción de la gobernabilidad y la convivencia pacífica de los venezolanos, en el entendido que somos carne y espíritu. No debemos temer invocar el nombre de Dios en las escuelas, en los liceos, las universidades, las cárceles y demás centros de masificación humana controlados por el Estado, respetando siempre la diversidad y la libertad de culto establecida en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Hoy, si seguimos alimentando el resentimiento, no habrá manera de salir de la terrible crisis que vivimos, y en todo caso pasarán los atrincherados al gobierno y los del gobierno a las trincheras, profundizando cada día más las contradicciones, y colocándonos ante el terrible escenario de la confrontación armada entre venezolanos con el saldo despreciable que hemos tenido.

En nuestro país se han dado procesos de pacificación en diversas oportunidades, siendo los más recientes el indulto otorgado por el Presidente Rafael Caldera a quienes participamos en la rebelión del 4 de febrero de 1992 y que permitió la liberación del comandante Hugo Chávez y su incorporación al ruedo político, brindándole la posibilidad de participar posteriormente en el proceso electoral sin limitación alguna. Luego, en 2002 el mismo comandante Chávez indultó a muchos de quienes participaron en el golpe de Estado y abrió un proceso de diálogo para recuperar la gobernabilidad perdida

En esta Venezuela llena de tantas contradicciones es el Sacudón Espiritual el único valor que curará al cuerpo social de tantas heridas.